Documentos judiciales desvelan una contundente declaración interna de Microsoft sobre el uso de datos para entrenar modelos de IA, reavivando el debate sobre derechos de autor y el futuro del periodismo.
El Lado Oscuro de la Formación de la IA: Una Declaración Explosiva
El mundo de la inteligencia artificial, a menudo presentado como una fuerza de progreso imparable, ha sido sacudido por una revelación interna de Microsoft. Documentos judiciales desclasificados, surgidos en el marco de la demanda por derechos de autor de The New York Times contra Microsoft y OpenAI, muestran a un alto ejecutivo calificando el entrenamiento masivo de IA con material de internet como el “mayor robo de mano de obra de la historia humana”. Esta declaración, que data del 18 de septiembre de 2026, proviene de Brent Hecht, Director de Ciencias Aplicadas de Microsoft, y pone de manifiesto una profunda preocupación ética dentro de las propias filas de la industria tecnológica.
Las palabras de Hecht son un golpe directo a la narrativa de “uso justo” que gigantes como Microsoft y OpenAI han defendido públicamente para justificar la ingesta de vastas cantidades de contenido online sin compensación. Según los documentos, Hecht advierte que “millones de personas en todo el mundo considerarán pronto que los grandes modelos que ‘aspiran’ todo su trabajo son un robo asombroso de proporciones sin precedentes”.
El ‘Bucle de Condenación’ del Periodismo y la IA
Más allá de la ética, los documentos desvelan cómo esta práctica impacta directamente en sectores como el periodismo. Revelaciones internas de OpenAI, también parte de los expedientes judiciales, muestran una preocupación explícita sobre cómo las respuestas generadas por IA están reduciendo drásticamente el tráfico hacia los editores. Las tasas de clics para algunos medios cayeron entre un 51% y un 94% cuando los usuarios recibían respuestas de IA en lugar de resultados de búsqueda tradicionales.
“El director de ChatGPT, Nick Turley, describió internamente la IA como una ‘amenaza existencial’ para los editores y escribió que los productos de la compañía eran ‘en gran medida sustitutivos, punto’.”
Esta dinámica ha sido bautizada internamente como un “bucle de condenación” (doom loop), donde la IA consume el contenido que la alimenta, a la vez que socava el modelo de negocio de sus creadores. Esto no solo plantea preguntas sobre la sostenibilidad del periodismo en la era de la IA, sino que también desafía la noción de un ecosistema digital equitativo.
¿Hacia dónde va la conversación?
La postura de un ejecutivo de Microsoft, tan crítica con una práctica fundamental para el desarrollo de la IA, subraya la creciente tensión entre la innovación tecnológica y los derechos de los creadores. No se trata solo de una batalla legal; es un choque de visiones sobre cómo debería construirse el futuro de la inteligencia artificial: ¿sobre los cimientos del trabajo ajeno sin consentimiento ni compensación, o con un modelo que respete y remunere a quienes generan el conocimiento y la creatividad?
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