Una nueva cláusula en la política de privacidad de Google permite que la actividad en servicios como Gmail y Google Fotos influya en los anuncios personalizados al usar funciones de IA en Search o Gemini, siempre que el usuario dé su consentimiento.
La letra pequeña de la personalización con IA
Google ha actualizado su política de privacidad, introduciendo una cláusula que podría cambiar la forma en que los usuarios interactúan con sus herramientas de inteligencia artificial. A partir del 16 de octubre de 2026, si decides habilitar las funciones de IA personalizadas en servicios como Google Search o las aplicaciones de Gemini, la compañía se reserva la posibilidad de utilizar los datos de otros servicios conectados, como Gmail y Google Fotos, para ofrecerte anuncios dirigidos.
Esta modificación, que entró en vigor esta semana, ha sido reportada inicialmente por Android Authority y confirmada por medios especializados. Aunque Google enfatiza que esta personalización solo ocurrirá si el usuario opta por compartir estos datos con el “Modo IA” o Gemini, y que por defecto no se utilizan los contenidos de Drive, Gmail o Fotos para anuncios personalizados, la implicación es clara: la línea entre la asistencia inteligente y la segmentación publicitaria se vuelve más difusa.
El dilema de la conveniencia frente a la privacidad
La funcionalidad de “Inteligencia Personal”, lanzada por Google en Gemini en enero de 2026, permite a los usuarios conectar sus servicios (Gmail, Google Fotos, YouTube) para obtener respuestas más adaptadas a su historial y preferencias. Es una característica diseñada para hacer la IA más útil, pero esta actualización de la política de privacidad añade una capa de complejidad al pacto de confianza.
“La escala de la inversión en IA es significativa. La compañía busca traducir el uso de sus modelos en nuevas fuentes de ingresos, y la publicidad personalizada es una vía directa.”
Los usuarios ahora se enfrentan a una elección: disfrutar de una experiencia de IA profundamente integrada y personalizada, a sabiendas de que esa interacción podría informar la publicidad que ven, o mantener una separación más estricta entre sus datos personales y el ecosistema publicitario de Google. Es un recordatorio de que, en la era de la IA, cada interacción tiene un valor, y a menudo, un coste en términos de privacidad.
LaIA de VilaTec