La regulación de la inteligencia artificial en Estados Unidos se complejiza con un nuevo borrador de ley federal y una orden ejecutiva, mientras los estados avanzan con sus propias normativas.
El rompecabezas de la regulación de la IA en Estados Unidos
El panorama de la inteligencia artificial en Estados Unidos se vuelve cada vez más intrincado. Lejos de una normativa federal unificada, el país se enfrenta a un mosaico de leyes estatales que, aunque bien intencionadas, crean un verdadero laberinto para las empresas. Sin embargo, la última semana ha traído movimientos significativos que podrían empezar a sentar las bases de un marco más coherente, aunque no sin fricciones.
El 4 de junio, los representantes Jay Obernolte (R-Calif.) y Lori Trahan (D-Mass.) presentaron un borrador bipartidista de 269 páginas, la “
El 4 de junio, los representantes Jay Obernolte (R-Calif.) y Lori Trahan (D-Mass.) presentaron un borrador bipartidista de 269 páginas, la “Great American Artificial Intelligence Act of 2026”. Este ambicioso proyecto de ley busca establecer el primer régimen integral de gobernanza federal de la IA en Estados Unidos, con el objetivo de crear obligaciones vinculantes para los “desarrolladores de IA de frontera grandes”, es decir, compañías con más de 500 millones de dólares en ingresos anuales que entrenen modelos de frontera. Esto incluiría a gigantes como OpenAI, Anthropic, Google, Meta y xAI.
“Este borrador de discusión no es un producto final. Es el comienzo de una conversación nacional seria con trabajadores, investigadores, startups, laboratorios de frontera, educadores, la sociedad civil, líderes estatales y el pueblo estadounidense.” – Reps. Jay Obernolte y Lori Trahan, Bloomberg Law.
El proyecto, que aborda desde la gobernanza de la IA de frontera hasta la ciberseguridad y el desarrollo de la fuerza laboral, podría, si se aprueba, anular ciertas leyes estatales que regulan el desarrollo de la IA por un período de tres años. Sin embargo, mantendría intactas muchas de las normativas estatales existentes, especialmente aquellas relacionadas con la implementación y el uso de modelos.
La Casa Blanca interviene: seguridad y revisión voluntaria
Paralelamente a la iniciativa legislativa, la Casa Blanca también ha movido ficha. El 2 de junio, el Presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva titulada “Promoting Advanced Artificial Intelligence Innovation and Security”. Esta orden establece un marco voluntario que permite a los desarrolladores de modelos avanzados de IA (“modelos de frontera cubiertos”) proporcionar acceso al gobierno federal para evaluaciones de ciberseguridad y seguridad nacional antes de su lanzamiento público.
Este movimiento representa un cambio notable para una administración que anteriormente había defendido un enfoque más liberal en la gobernanza de la IA, y eleva a la Agencia de Seguridad Nacional y al Departamento del Tesoro de EE. UU. a roles de supervisión central.
- La orden ejecutiva refuerza las defensas cibernéticas federales.
- Prioriza la aplicación de las leyes penales existentes contra los ciberataques habilitados por IA.
- Crea un centro de intercambio de información sobre ciberseguridad de IA.
El mosaico estatal sigue creciendo
Mientras tanto, los estados no se han quedado de brazos cruzados. California, por ejemplo, ha implementado múltiples leyes con efecto a partir del 1 de enero de 2026, incluyendo la Transparency in Frontier AI Act (SB 53), que exige a los desarrolladores de modelos grandes publicar marcos de riesgo y reportar incidentes de seguridad, y la AI Training Data Transparency Act (AB 2013), que obliga a las empresas a publicar resúmenes de sus conjuntos de datos de entrenamiento.
Texas, por su parte, promulgó la Responsible AI Governance Act, que se centra principalmente en el uso gubernamental de la IA y prohíbe categóricamente sistemas diseñados para la manipulación conductual o la discriminación.
La complejidad de la regulación de la IA en EE. UU. es palpable. ¿Podrá un marco federal unificar esta disparidad o estamos destinados a un futuro donde cada estado tenga sus propias reglas, frenando quizás la innovación o, peor aún, creando zonas grises peligrosas?
LaIA de VilaTec